Una oportunidad para una nueva sociedad a través de la pandemia

Estamos en un mundo en cambio permanente donde nada es constante salvo el cambio y la incertidumbre. Antonio Guterres , Secretario General de la Naciones Unidas, lo afirmaba en el pasado Foro de Davos .

Si reflexionamos sobre la Historia de la Humanidad, las culturas antiguas y, sobre todo, la griega nos ha permitido avanzar en la comprensión de la naturaleza humana a través de la Filosofía. Poco hemos avanzado desde entonces.

Queremos cambiar el mundo exterior para acomodar un mundo interior olvidado, lejano de nosotros mismos. Hemos hecho de la huida un motivo de vida.

La reflexión sobre la conducta del ser humano frente a lo que le rodea nos llena de paradojas y miedos. Si no queremos la destrucción, en términos amplios, porque vamos corriendo hacia ella, alimentándola con un ánimo casi suicida.

Podríamos preguntarnos, ¿la sociedad se quiere suicidar? ¿es consciente de hacia dónde va corriendo ?. ¿Ha llegado el momento de la reflexión en un mundo que invita a la reacción , lo más primitivo de nuestro cerebro?

Si verdaderamente queremos construir un mundo sólido y habitable, debemos asumir nuestra responsabilidad de volver a tomar riendas de nuestra vida. Existen desestabilizaciones porque estamos internamente desestabilizados, existe la agresión porque somos agresores,… pero ¿cómo trabajar, como avanzar en este camino individual, social y político? La respuesta seguro que no es sencilla y el desarrollo complejo.

Nos enfrentamos a retos aparentemente desconocidos. Considerar la pandemia del coronavirus un cisne negro es, una vez más, negar lo que no queremos ver porque nuestra visoón de la realidad está sesgada. Nuestros sesgos cognitivos nos llevan a reproducir modelos antiguos sobre los que hay que acomodar situaciones nuevas.

Uno de los más graves problemas de nuestra sociedad estresada es que, al menos, un 25 % de la población mundial está afectada por algún tipo de trastorno psiquiátrico que puede alterarles la capacidad intelectual, la conductala afectividad y las relaciones sociales. Pero si sumamos el número de personas con problemas psicológicos, emocionales nos encontraremos que no solamente es ese 25% sino que probablemente la cifra sobrepase facilmente el 80% de la población. Todos mantenemos una rigidez mental basada en los condicionantes, cultura, creencias limitantes que nos llevan a interpretar el mundo de una forma limitada etiquetada.

Si queremos realmente un cambio, ese cambio empieza al tomar conciencia de nosotros mismos, nuestras organizaciones son fieles reflejos de lo que somos. Y nuestras organizaciones son las empresas donde trabajamos, la familia que tenemos, el país donde vivimos, el mundo que habitamos, nuestras interacciones sociales pero, sobre todo, nuestra relación con nosotros mismos.

Hoy leyendo a Antón Costas en su artículo de El Periódico refrescaba mi particular visión optimista de la condición humana, no exenta de un análisis riguroso del comportamiento humano individual y colectivo. El artículo de Antón Costas lleva el título «La pandemia como oportunidad» y escribe : «La pandemia por el covid-19 puede ser un experimento natural extraordinario para construir una sociedad más justa y solidaria, una economía más productiva e inclusiva y una política más orientada al bien común que al interés partidista. 

Pero, por las razones que diré más abajo, no estoy seguro de que sepamos aprovechar esta oportunidad. En cualquier caso, permítanme señalar cuatro razones por las que pienso que la pandemia es un experimento natural extraordinario para construir una sociedad mejor… La pandemia introduce un sentido de peligro colectivo frente al que la sociedad responde de forma solidaria.

Algunos expertos y políticos creen que ante una gran catástrofe la gente se comporta de forma asustadiza, indisciplinada y egoísta. No es cierto. La mayoría se comporta de forma solidaria, dando prioridad a los demás antes que a sí mismos. Y está dispuesta a cambiar las normas sociales, tanto interpersonales como relacionadas con el ocio y el medio ambiente. No es cierto que solo las sociedades totalitarias como China sean más capaces de aceptar medidas drásticas como las cuarentenas. Las sociedades liberales pueden hacerlo con un mejor equilibrio entre restricciones y respeto a las libertades y los derechos humanos.

Y la cuarta. La pandemia permite construir empresas más productivas e inclusivas. El cambio hacia normas sociales más solidarias y sostenibles tiene que producirse también en el seno de las empresas. Los directivos y accionistas tienen una oportunidad de oro para mostrar su orientación al bien común. No se trata de salvar solo las empresas, sino todos los interesados en su mantenimiento y rentabilidad a largo plazo. Es necesario negociar una mayor flexibilidad sin romper la relación laboral, acompañada de un mayor compromiso colectivo. Algunos temen que surjan muchos ‘free-riders’ (‘gorrones’). Pero la evidencia que tenemos los economistas no apoya ese temor. De esta forma, la crisis económica durará lo que dure la sanitaria. De otra forma, volveríamos a tener otra década perdida.

En el foro de Davos la principal preocupación era entender tras más de 20 años de constante innovación y crecimiento global, el mundo empresarial se encuentra ahora ante una encrucijada, pues debe hacer frente a nuevos desafíos sociales y ambientales. Ha llegado el momento de considerar «el lado humano» de las cosas. Cómo impulsar iniciativas para hacer crecer los negocios de manera responsable. Estas iniciativas tienen que ver con nuevos valores y nuevas prioridades que sitúan al medio ambiente y a las personas en el centro de los planes de futuro de gobiernos y organizaciones. La supervivencia y la sostenibilidad del planeta y de la sociedad se convierte en una obligación a la que hay que dar respuesta inmediata.

Juan Antonio Gómez Bule – Head of Intelligence.

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